Los datos iniciales reflejan un escenario ajustado: el respaldo a la reforma se sitúa entre el 47 % y el 51 %, mientras que el voto en contra oscila entre el 49 % y el 53 %, de acuerdo con estimaciones difundidas por la cadena pública RAI. Otros medios como La7 y Sky Italia coinciden en proyectar una ventaja del “no”, aunque con márgenes variables.
Alta participación y sorpresa electoral
Los colegios electorales cerraron a las 15:00 (hora local) tras dos jornadas de votación marcadas por una participación superior a lo previsto. El 58,57 % del electorado acudió a las urnas, una cifra que ha sorprendido a analistas y observadores, al reflejar una movilización ciudadana significativa en torno a una reforma de gran calado institucional.
El eje central del proyecto político de Meloni
La reforma judicial representa el pilar más ambicioso de la legislatura de Giorgia Meloni. Aunque fue aprobada por el Parlamento en octubre, su carácter constitucional obligó a someterla a referéndum al no alcanzar la mayoría cualificada de dos tercios.
Entre sus principales cambios, la iniciativa propone separar las carreras de jueces y fiscales —actualmente integradas bajo la figura de “magistrados”—, una práctica poco común en Europa. Además, plantea dividir el órgano de gobierno judicial en dos estructuras y modificar el sistema de elección de sus miembros mediante sorteo, junto a la creación de una Alta Corte disciplinaria.
Respaldo político y controversia institucional
La propuesta ha contado con el apoyo de importantes fuerzas opositoras como el Partido Demócrata y el Movimiento Cinco Estrellas, así como de sindicatos y la Asociación Nacional de Magistrados, que agrupa a la mayoría de jueces y fiscales del país.
Sin embargo, expertos en derecho constitucional advierten que reformas de esta naturaleza pueden alterar el equilibrio entre poderes. Desde la perspectiva de la ciencia política y la teoría institucional, la separación estricta entre fiscales y jueces podría reforzar la especialización, pero también generar riesgos de fragmentación en la administración de justicia si no se acompaña de mecanismos sólidos de coordinación.
Qué dicen la ciencia y los expertos
Estudios en el campo de la Ciencia Política y el Derecho Constitucional coinciden en que la independencia judicial es un pilar clave para la estabilidad democrática. Investigaciones comparadas en Europa muestran que los sistemas judiciales más robustos combinan autonomía institucional con controles internos transparentes.
Expertos señalan que la introducción de sorteos para elegir órganos de gobierno judicial, como propone la reforma, puede reducir la politización, pero también plantea interrogantes sobre la idoneidad y experiencia de los seleccionados. Asimismo, la creación de nuevas instancias disciplinarias suele requerir marcos claros para evitar conflictos de competencia.
Futuro político sin cambios inmediatos
A pesar del resultado ajustado que anticipan los sondeos, Giorgia Meloni ha desvinculado su continuidad política del desenlace del referéndum y mantiene su intención de agotar la legislatura hasta 2027.
El escrutinio oficial en curso será determinante para confirmar si Italia inicia una transformación profunda de su sistema judicial o si, por el contrario, el electorado opta por frenar una de las reformas más controvertidas del actual Gobierno.